Salud mental: ¿Cómo anda nuestra curva de emociones frente al covid-19?
- Asociación Peruana de SSMA Asopesma
- 1 jun 2020
- 2 Min. de lectura

Por Karina Garay
A más de 70 días de la emergencia nacional a causa del covid 19, los esfuerzos de todos los peruanos están puestos en lograr sobrevivir a la pandemia.
Pero ¿cómo anda nuestra curva de emociones frente a esta crisis sanitaria? ¿Nos estamos adaptando a la nueva normalidad o, por el contrario, prima la desesperanza y estamos a punto del caos generalizado?
Para el doctor Humberto Castillo, director general del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) del Ministerio de Salud, hay dos fuerzas emocionales que pueden presentarse en situaciones tan críticas: la curva adaptativa, que nos llevará a la superación y el desarrollo; y el comportamiento desadaptativo, que se nutre de la frustración y podría llevar al descontrol. Las pandemias, afirma, también involucran procesos psicoemocionales que generan emociones y reacciones. “Ante una situación como la que enfrentamos, la primera respuesta emocional suele ser mantenernos en alerta.
Aparece la emoción del temor y la preocupación, lo que nos lleva a buscar protección, a cuidarnos, ya sea a nivel individual como colectivo”, comenta. Luego aparecerá la fase de resistencia, de aguantar, a veces en condiciones muy duras, muy extremas.
Allí, las emociones que nos ayudarán a salir victoriosos serán la paciencia, la confianza y la esperanza. La curva emocional adaptativa nos conducirá a una fase de recuperación, donde habrá ánimo, espacio para crear, para visualizar algo mejor después de la crisis.
Este proceso positivo culminará con una etapa de desarrollo, donde prima un optimismo realista, que permite a la población renacer. Curva peligrosa Así como esta crisis puede sacar lo mejor de los peruanos, su crudeza y contundencia puede sacar también su lado más oscuro, más infantil, narciso, individualista.
Esto pasaría si la mayoría desarrolla una curva desadaptativa. “Esta curva arranca con la negación de la realidad.
Las personas no aceptan que hay un problema, a pesar, incluso, de casos terribles muy cerca de ellas. Piensan ‘no me va a agarrar’.
Lo niegan y por tanto no se cuidan, se exponen al riesgo”. Fuente: Andina




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