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La ira puede ser detonante de la violencia en el hogar y la sociedad


Pese a ser una emoción necesaria para el ser humano porque le impulsa a evitar las injusticias y a poner atención a sus necesidades emocionales no cubiertas, la ira se ha convertido en un mecanismo de control, destrucción y violencia en el hogar y la sociedad, afirmó hoy la conferencista en temas de mujeres, Itala Ureta.

"Y ello es, entre otros aspectos, porque nos enseñaron que quien tiene carácter fuerte es el que grita más y el que nunca se deja maltratar”, anotó la presidenta de la ONG Mujer Asertiva.

Consideró que es importante destacar que nuestras emociones -como la ira, la tristeza, el miedo, el afecto y la alegría- son muy elementales para el ser humano porque nos permite preservar nuestras vidas y disfrutarlas.


"Sin embargo, si no las desarrollamos adecuadamente, destruyen nuestras vidas y nuestras relaciones con los demás porque finalmente destruye la autoestima".

A juicio de la especialista, si somos personas muy iracundas o propensas a enojarnos constantemente, es necesario que nos detengamos a pensar en la causa de nuestra ira, ya que esta emoción evidencia que hay dolor en el corazón por procesos no resueltos en nuestro interior.

"Si no tomamos en cuenta esta advertencia y actuamos movidos por esta emoción de manera desmedida, el conflicto y la violencia será nuestra bandera y causará la destrucción de nuestras relaciones porque seremos como volcanes en erupción que destruyen todo a su paso.


Incluso, nos impulsará a la agresión, verbal, física o hasta el homicidio, en el peor de los casos", comentó.



Lo que desata la ira

Como todas nuestras acciones son aprendidas por imitación, la principal fuente de ira la encontramos en el hogar, porque es allí donde aprendemos a manifestar y desarrollar nuestras emociones desde los inicios de nuestras vidas, lo que definirá nuestras conductas  en la vida adulta, porque será el impulso para las decisiones fundamentales, como elegir profesión, oficio y hasta la pareja.

Estos son algunos factores que desencadenan la ira:

- Las relaciones entre los miembros de la familia. Esto tiene que ver con la forma cómo manifiestan sus deseos o necesidades a través de las palabras, acciones y actitudes.


En este caso, las palabras severas u ofensivas despiertan la ira en las personas porque se sienten afectadas en su autoestima y es peor si va acompañado de adjetivos calificativos.

- La sobreprotección y el control de los padres. Estos, impulsados por sus miedos, alimentan también el fuego de la ira en la niñez, que trae consecuencias dolorosas en la vida adulta.


La sobreprotección los mutila emocionalmente, impide su independencia y ocasiona un desastre en su vida, haciéndolo indecisos, con temor al abandono, a equivocarse etc.

Además, buscará una afirmación constante, será un inmaduro emocionalmente (niño), codependiente de su pareja o cualquier autoridad, y utilizará a sus hijos para satisfacer sus necesidades emocionales (manipulación) motivados por el temor al fracaso o a no ser amados.

- Favoritismo entre los hijos. Esto genera resentimiento y rivalidad entre hermanos. Los padres, por lo general, tienen como favorito al hijo que le hace sentir bien, es cuestión de placer.


El resultado es que los favoritos y no favoritos están enojados.

El favorito se siente usado por el padre o la madre, pese a los privilegios que recibe, y el no favorito no entiende por qué su hermano(a) tiene más privilegios.


Todo este proceso es inconsciente y sin darse cuenta están generando ira entre los miembros de la familia.


- Rechazo. También puede ser la causa de la ira. Esta sensación producida por el abandono, físico o emocional de los padres o porque no aceptan los errores de los hijos, y manipulan con dar o quitar el afecto.


Esto trae consecuencias graves en la vida de las personas porque deja una cicatriz emocional profunda. El miedo al rechazo desata ira descontrolada que puede terminar, muchas veces, en un asesinato.


- Crítica destructiva. Es un factor que despega la ira en una persona y más si se trata de alguien que tiene muy baja autoestima.


Por lo general, los padres solo se fijan en los errores de sus hijos y no toman en cuenta la parte buena que hacen, no hay un balance o equilibrio, siendo que un ser humano tiene debilidades y fortalezas .



Incorrectamente, condicionan el amor hacia sus hijos si es que se portan bien, por sus logros, notas, destrezas, etc.


- El egoísmo y la ira. Sin duda, son actitudes inseparables, son como la mano y el guante; detona cuando “no obtengo lo que quiero, cuando lo quiero y cómo lo quiero”.


Muchos padres no tienen en cuenta que los hijos no estarán con ellos toda la vida y que hay un tiempo limitado para establecer una buena relación con ellos y dejar un buen legado familiar. 


Por el contrario, centran sus vidas en sus propios planes y deseos personales y siempre están ausentes, enfocados en sus sueños y abandonan emocionalmente a sus hijos. "Las cosas que les damos no reemplazan al amor que ellos necesitan", señaló.

- La impaciencia de los padres. Muchos de ellos tienen un umbral bajo para soportar el "dolor" que trae esperar el tiempo que el hijo necesita para su aprendizaje, cada hijo tiene su propio reloj.


La impaciencia desata mucha ira en los hijos porque cuando los padres la manifiestan, ellos sienten que no son aptos para nada y que nada hacen bien. 


Esto se refleja cuando los padres exigen que los niños piensen como adultos y no entienden que todo es un proceso y nada es instantáneo.


Hacen una tragedia de algo tan pequeño, como cuando se derrama la leche de la taza y desatan toda su ira. La paciencia es la habilidad de manejar el dolor emocional.


- Disciplina física. Esto solo genera ira y resultados muy negativos en quienes la recibieron, a tal punto que los niños se convencen de que sus padres no los aman. Hay que recordar que antes de 1920 el concepto de disciplina era educar la mente, que se "ayudaba" con el castigo. 


Pero esa finalidad se desvaneció y solo quedó el castigo, los golpes, lo que solo producirán dolor, desamor, miedo, baja autoestima, pero de ningún modo formará una actitud asertiva en los hijos, afirmó finalmente la conferencista.



Fuente: Andina

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