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Cuarentena: ruido disminuyó en 80% en las calles y avenidas de Lima


El aislamiento social que se cumple en el Perú para combatir la propagación del coronavirus ha logrado reducir el nivel del ruido en las bulliciosas calles y avenidas de Lima a un 80%, transformando a la capital en una silenciosa sala de lectura de una biblioteca en determinadas horas del día, señaló un especialista.


Luis Verástegui Barahona, director del centro audiológico AudiPhone, sostuvo que estas medidas han logrado que el silencio gane espacio y se imponga al molestoso y dañino ruido que provenía, principalmente, del parque automotor, obras en construcción, centros de diversión y comercio ambulatorio.


“La emergencia nacional y el aislamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus ha permitido reducir por estos días el ruido a un 80% en las principales calles y avenidas de Lima, donde antes el ruido superaba los 100 decibeles y por estos días es como si fuera la sala de lectura de una biblioteca”, señaló.

Verástegui explicó que el ruido es una mezcla de sonidos de varias frecuencias que provoca en el oído una sensación desagradable y negativa, capaz de producir cambios en el estado de ánimo, estrés, alteración en el ritmo cardiaco, insomnio, depresión, nerviosismo, gastritis y pérdida progresiva de la audición.

Dependiendo del tiempo de exposición, el especialista dijo que el oído humano puede tolerar un máximo de 55 decibeles sin ocasionar ningún daño a la salud, y que esos niveles se registran durante la conversación entre dos personas a una distancia de un metro.


Entre las fuentes de ruidos más comunes tenemos la campana de un camión recolector de basura (85 decibeles), el megáfono o altoparlante de un comerciante ambulante (90 decibeles), el claxon de un auto (95 decibeles), el percutor del taladro en una construcción (110 decibeles), la música en una discoteca (120 decibeles), la sirena de alarma de una ambulancia, unidad de bomberos o vehículo de seguridad ciudadana (140 decibeles).


Verástegui dijo que en casa también existen fuentes de ruido que generamos y pueden afectar la salud auditiva de la familia y nuestra convivencia, como el volumen alto de la televisión y la radio, o cuando dejamos al máximo el nivel del timbre y el teléfono. 


“Así también cuando - por falta de mantenimiento – permitimos el excesivo ruido que ocasionan aparatos electrodomésticos como aspiradoras, lavadoras, licuadoras y tanques de agua.


Y es que, mientras más prolongado sea el ruido y mayor nuestra cercanía, más perjudicial es para la salud”, asegura.

El especialista señala que la situación actual ha permitido a nivel mundial comprender la importancia de cuidar el medio ambiente y valorar nuestra salud, a fin de adoptar mecanismos para proteger nuestro sistema auditivo. 

Entre las iniciativas que pueden ponerse en marcha pasada la cuarentena tenemos la de cambiar el silbato por dispositivos luminosos en la labor de los policías de tránsito, prohibir y sancionar el uso de megáfonos o altoparlantes en el comercio ambulatorio y reducir el sonido de las sirenas de alarmas de las ambulancias, carros de bomberos, Policía Nacional y unidades del serenazgo.



Fuente: Andina

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